LONGA VIAXE, DOCE FINAL

Os vaivéns do tren tiñanlle o corpo magoado, estaba a piques de empurrar a suas compañeiras de viaxe para que lle deixaran un pouco mais de sitio,mais ela sabía que non ia ser posibel,nun espazo tan pequeño eran moitas as ocupantes.

Fora,as luces ian apagándose pouco a pouco e aló o fondo da caixa.unha adormecida voz dixo:

-Irmáns e hora de botar un sono que nos espera unha longa viaxe.-

Facía frio.As primeras néboas do mes de novembro espallabanse polas fiestras do tren, pero a ela iso non lle importaba porque ia a coñecer Paris.Xamais pensou que sería a elexida para ir a cidade da luz.Xa soñaba cos lugares que ia percorrer: a Torre Eiffel .Montparnase, les Champs Elissé,que ilusión ,ela a castaña mais brillante e fermosa de todo o castiñeiro viaxando a Francia.

¿E se poidese presentarse a aquel concurso de beleza do que lle falaran?Pero sobre todo ia aprender o francés, para voltar falando con aquelas verbas tan finas,como todos os que para aló marcharan.

Nacera polo mes de xulio cando os días eran luminosos, cando o sol madrugaba polas mañás e os estorninos e as pegas a espertaban picando pegadiño a sua folla.O seu corpo ainda pequeño non tiña nin chisca de frio porque tiña aquel abrigo peludo e pinchudo que crecia a medida que ela medraba.O seu pai , o castiñeiro mais alto e mais forte do souto, sempre andaba a ollar o ceo.Si quentaba moito o sol poñialle a follas de chapeu e si chovia xuntaballas para que lle fixeran de paraugas.

Polo serán ,cando xa era a hora de durmir, a castaña sempre lle preguntaba a seu pai ¿papá cando chegará o outono?E o pai respoutaballe co suave acariñar do vento nas polas, que inda tiña que medrar moito , que tiña que pasar o calor do vran e mesmo inda tiña que vir o home que ,ca fouce, lle cortaba as follas mais vellas para que él seguirá sendo o castiñeiro mais forte de todos. Entón ela estaría preparada para viaxar.

E coma todo chega tamén chegou a época dos Santos.

Primeiro un chimpo ata o chan, despois deixou aquel abrigo que xa facía días que lle requichaba de pequeño e ali quedou entre as follas do so, seca e abrigada do sol e da choiva ,en espera de aquelas mans agarimosas que a ian recoller.

Mais o peor da viaxe ia escomenzar agora. De contado foi a parar a unha cesta de madeira que o único que facía era darle croques na cabeza. Un golpe seco e ala, dentro dun saco.A li dentro eran moitas castañas, dende o alto ela xamais se decatara que tiña tantas irmans. Logo o home carretounas o carrelo polo souto enriba. U nhas choraban outra gritaban e as mais estaban caladiñas coma petos sin saber o que ia acontecer.

Fora do saco, outra morea de croques. O home estaba a pasalas pola pesa todas xuntas,por mais que ela pensaba que para un concurso de beleza habían de pesalas de unha en unha e non a todas espeluxadas e revoltas. Outra vez o saco ¿Pero que ia a pasar? Agora despois de percorrer o camino ata a cooperativa estaban a lavalas toas xuntas. Cómo si ela non estivera ben limpa ca choiva que viña das Azureiras. ¡Demo de homes ¡ Ainda se ia acatarrar. Seguinte paso outra vez a caixa e esta vez sin equipaxe e sen nada . Subironas o tren.

Cando espertou xa brilaba o sol e o mirar pola fiestra ollou na lexanía os primeiros rañaceos da gran cidade. O tren asubiou con forza e botando fume polo seu nariz aminorou a marcha. Estaban a piques de chegar. ¡Que lonxe quedaban o seu pai, o seu souto, e os seus estorninos mais ela estaba leda , faría historia. Xa estaba a pensar como ia a ser a nova na prensa : “A castaña que viaxou de Ourense a Paris”. SO llle faltaba saber o nome do hotel onde se ia alonxar. Aguzou a vista , o carón da fiestra unas grandes letras brillaban facedonlle guiños, e con certa dificultade pudo ler:

CHEZ ROSSIER

FABRICA DE DULCES Y MARRON GLACÉ -PARIS







LARGO VIAJE, DULCE FINAL

El traqueteo del tren le tenía todo el cuerpo magullado y estaba a punto de empujar a sus compañeras para que le dejaran un poco más de sitio, aunque ella se daba cuenta que no podía ser porque en un espacio muy pequeño eran muchas las viajeras.

Fuera las luces se iban apagando poco a poco y allí en el fondo de aquella caja, una voz un poco soñolienta, dijo:

-Compañeras, vamos a dormir un poco que nos espera un largo viaje.-

Hacía mucho frio. Las primeras nieblas del mes de noviembre discurrían por las ventanas del tren pero a ella eso no le importaba mucho porque iba a conocer Paris. Nunca pensó que ella sería la elegida para ir a la ciudad de la luz. Soñaba con los lugares que iba a recorrer: La Torre Eiffel, Montparnasse, les Champs Elissé, que ilusión, ella la castaña más brillante y hermosa de todo el castaño estaba viajando a Francia.

¿Y si se pudiese presentar a aquel concurso de belleza del que ella había oído hablar?.Pero sobre todo aprendería a hablar francés, para que cuando volviese poder hablar, con aquellas palabras tan finas, como todos los que habían emigrado.

Había nacido en el mes de julio cuando los días son tan luminosos, cuando el sol madruga y los estorninos y las pegas la despertaban con el picoteo pegado a su hoja. Su cuerpo pequeño no tenía frio porque tenía un abrigo, peludo y pinchudo ,que crecía a medida que ella lo hacía. Su padre ,el castaño más alto y más fuerte de todo el castañal siempre miraba al cielo. Si el sol calentaba mucho le colocaba las hojas como un sombrero para que le diese sombra y si llovía las mismas hojas las colocaba de paraguas para que le diese cobijo.

Por las noches, cuando era hora de ir a dormir, la castaña siempre le hacía la misma pregunta a su padre ¿papá cuando llega el otoño? Su padre le respondía, con la caricia suave del viento en las ramas, que aún tenía que crecer, que tenía que pasar el calor del verano y que también vendría aquel hombre, con su hoz, a cortarle las ramas más viejas para que él siguiese siendo el castaño más fuerte y más alto de todos. Sería entonces cuando ella estaría preparada para viajar.

Y como todo llega, también llegó el 1º de Noviembre.

Primero un salto hasta el suelo, después se sacó aquel abrigo pinchudo que hacía tiempo que le empezaba a quedar pequeño y se quedó allí entre la hojarasca, abrigada del sol y de la lluvia, esperando que una mano suave la viniese a recoger.

Sin embargo lo peor de su viaje estaba a punto de comenzar. En seguida fue a parar a una cesta de madera que lo único que hacía era darle golpes en la cabeza. Otro golpe seco y ¡ala¡, dentro de un saco. Allí en el interior oscuro eran muchas las castañas, ella desde lo alto de su árbol nunca se había dando cuenta que tenía tantas hermanas. Después un hombre las llevó sobre su espalda por el prado arriba. Unas lloraban, otras gritaban y las demás iban calladas pensando que era lo siguiente que iba a pasar.

Fuera del saco, otra vez otro montón de golpes. El hombre las pasaba por una enorme balanza a todas juntas aunque ella siempre pensó, que en un concurso de belleza las habrían de pesar de una en una y no a todas juntas y revueltas. Otra vez al saco. ¿Pero que iba suceder? Después de recorrer el camino a la cooperativa estaban lavándolas a todas juntas. ¡Cómo si ella no estuviese limpia y bien limpia con la lluvia de As Azureiras . ¡Demonio de hombres, incluso se iba a acatarrar.

Siguiente paso, otra vez dentro la caja y ésta vez sin equipaje y sin nada. Las subieron al tren.

Cuando despertó el sol brillaba y al mirar por la ventana, allí a lo lejos ,se empezaban a ver los primeros rascacielos de la gran ciudad. El tren silbó con fuerza y echando humo empezó a aminorar la marcha .¡Què lejos quedaba todo ¡,su padre, su prado y sus pájaros, pero ella estaba muy contenta, haría historia. Ya veía los titulares de los periódicos: “La castaña que viajó desde Orense a Paris”. Solamente le quedaba por conocer el nombre del Hotel donde se iba alojar. Miró con agudeza hacia afuera, donde unas centelleantes letras le hacían guiños y que con cierta dificultad pudo leer:

CHEZ ROSSIER

FABRICA DE DULCES Y MARRON GLACÉ- PARIS